LA MENTIRA

mentiraLA MENTIRA

Por: Mauro Espinosa Yero. (mauroey@ucmcc.co.cu)

Introducción

Mentira es antónimo de verdad. El antagonismo entre ambas probablemente tenga la misma edad que la especie humana, aunque con distinto tratamiento en diferentes regiones y por diferentes representantes de las clases sociales, desde el surgimiento de la sociedad dividida en clases. No obstante, en el heterogéneo uso de la mentira lo único que ha cambiado ha sido el valor de la misma.

El arte ha usado la mentira con absoluta maestría en obras que constituyen joyas clásicas, partiendo de que han sido el producto de la imaginación de personas que al crear algo ficticio y bello provocan en el prójimo reacciones de complacencia. O sea, las obras de ficción son mentiras tan bien presentadas a los consumidores que éstos son capaces de asimilarlas como reales.

Dentro de los propios artistas existen exponentes donde el creador expone sus mentiras tan desproporcionadas con la realidad que nadie puede creer en su veracidad. Pero ese es su objetivo, logrado cuando provoca la risa o la alarma en los espectadores o lectores.

Los creadores de ciencia ficción en muchos casos dicen algo que no es verdad en el momento que se dice, pero que el desarrollo científico puede lograrlo al paso del tiempo, aunque sea en generaciones muy distantes del artista.

En el arte de hacer la guerra se ha usado ancestralmente la mentira para proporcionar al oponente una óptica totalmente diferente de la realidad y contribuir al logro de la victoria o a la preservación de fuerzas y medios a la vez que provocar en el enemigo el consumo desmedido de sus medios de destrucción sobre objetivos o fuerzas falsas.

En la diplomacia se ha utilizado mucho la mentira, tanto como en las relaciones amorosas, premeditadamente y siempre pretendiendo mostrar con la mayor belleza posible aquello que, desgraciadamente, tiene poco de lindura.

Dentro de las relaciones humanas ha existido la mentira sin importancia y a veces la mentira piadosa para ocultar aquellas acciones u omisiones en que la verdad puede ser lesiva a la amistad, el amor o las simples interrelaciones laborales, de vecindad, sociales y de otros tipos.

Hay – y han proliferado en los últimos tiempos – mentiras supuestamente profesionales (entiéndase pronunciadas por personas en función de sus profesiones) o de consuelo donde quienes tienen que dar respuesta real a cualquier situación lo hacen sabedores y convencidos de que lo dicho no es verdad. Read More

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