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El desarrollo en el contexto regional

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Sobre el desarrollo en el contexto regional, en el último tercio del siglo XX, y muy especialmente en los últimos años, se inició un debate desde el mundo académico y desde algunos sectores de la ciudadanía, acerca de la necesidad de un nuevo contrato social que situara a la ciencia y a la tecnología en una posición de servicio comunitario para dedicar sus recursos a atender los problemas de la sociedad, por una parte; y por otra, para apoyar un desarrollo económico sustentable en un ámbito regional. Se llega así a definir un concepto que parte del reconocimiento de la complejidad y la importancia del impacto social, económico y ambiental de la ciencia y la tecnología, que obliga a tener unas políticas estatales que han pasado a ocupar un lugar de interés público de la máxima importancia. Al mismo tiempo, se produce la paradoja de que en las democracias la mayor parte de la ciudadanía se encuentra sin capacidad de participación en los temas de ciencia y tecnología, cuando estos son señalados agentes del cambio social y del desarrollo.

Por otro lado, la aplicación de los nuevos adelantos tecnológicos ha empezado a ser una demanda social para afrontar la competitividad del mundo globalizado, al cual no puede sustraerse el espacio iberoamericano.

El propio concepto de desarrollo, no ha sido de igual significado para todos los países y regiones en un mismo momento histórico social concreto, por lo que se le ha atribuido acepciones relacionadas con el crecimiento, “aumento de la población en un área específica o incrementos en la cantidad o el valor de los bienes y servicios producidos en una economía” [1], sin embargo, el concepto de desarrollo tiene su orígenes a partir de 1948 con la Declaración de los Derechos Humanos; en la época 1970 se cuestiona el término de desarrollo y aparecen un conjunto de definiciones que han sido citadas por   DE DIOS, Ana [2],  tales como:

  • “Se refiere a incrementos en la calidad de vida asociado con /cambios/ y no necesariamente con aumento” (Conroy, 1975).
  • “Es un proceso de cambio estructural que implica algo diferente y no algo más” (Flammang,1979)
  • “Es el producto del cambio que permea todas las  infraestructuras de la sociedad, la económica, la espacial, la institucional y la social” (Weitz,1986)
  • “Envuelve los cambios necesarios en las relaciones sociales y en la orientación cultural” (Perrin, 1974)

Es por ello que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 1990) establece indicadores compuestos que miden el desarrollo en términos de interacción entre factores económicos, sociales y políticos. Donde prime la sustentabilidad, cooperación, seguridad, equidad y productividad como dimensiones para el desarrollo humano.

El nuevo modelo de desarrollo se verá favorecido en la medida en que sea resultado del encuentro de muchos actores sociales, entre los que se hallan las administraciones públicas, los científicos y tecnólogos, los empresarios, las entidades de financiación, los consumidores y otros agentes de la sociedad civil.

El cruce de ambos componentes -aspectos sociales y ambientales de la ciencia y la tecnología y de la innovación tecnológica como modelo de desarrollo participativo- significó la constitución de un enfoque propio de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) que ha sido muy bien acogido tanto desde los ámbitos académicos como desde los gubernamentales. Tanto es así que la cultura de la Ciencia, Tecnología y Sociedad más Innovación (CTS+I), empieza a ser considerada como un campo de estudio adecuado para los países iberoamericanos, en los que se espera que la innovación mejore la calidad de vida de los ciudadanos y favorezca el crecimiento económico, promoviendo al mismo tiempo la sensibilidad y la implicación ciudadana en ese proceso, junto con la comprensión pública de sus incertidumbres, desafíos, riesgos y beneficios. Se trata de dos miradas complementarias del mismo fenómeno: el desarrollo de la sociedad de la información y el conocimiento, con base en la innovación tecnológica, supone también, el advenimiento de la sociedad del riesgo y del protagonismo social; un tipo de sociedad donde la cultura científica y el respaldo ciudadano son condiciones de progreso y de gobernabilidad.

Las caracterí­sticas propias de cada sociedad son consecuencia directa de los complejos procesos por los que la misma ha transitado a lo largo de su historia. Aún siendo cada uno de ellos componentes de un mismo sistema cosmopolita dentro del cual se relacionan entre sí­, es decir, ejercen una influencia recí­proca, dichos procesos pueden llegar a ser muy diferentes,  conforme una serie de factores  determinan su rumbo.

Conocido es el hecho de que las brechas que se abren paso actualmente entre los distintos grupos humanos del mundo, llámensele países, comunidades, pueblos, regiones; son cada vez más profundas y difí­ciles de cerrar. Indiscutiblemente, estos contrastes no son producto de la casualidad, sino que han sido marcados por los distintos grados de desarrollo de las naciones, pueblos y regiones.

En este sentido, exploramos a nivel mundial y regional, nuevas tendencias en los desarrollos locales que valorizan la ciudad y los procesos de innovación social de la ciudadanía, aportando a una visión más integral de la educación y el desarrollo a escala regional o local.

Es por eso que el desarrollo regional o local: “ha constituido un discurso inscrito en el paquete de ofertas progresistas de modernidad y modernización que concursan en las últimas décadas alrededor de las prácticas de construcción social de Latinoamérica.”[3]

Finalmente, en Cuba el desarrollo regional, “se asume como el proceso reactivo de la economía y dinamizador de la sociedad local, que mediante el aprovechamiento de recursos  endógenos existentes en una determinada zona o espacio físico y que  es capaz de estimular  y fomentar su crecimiento económico en función de mejorar  la calidad de vida y el bienestar social de la  comunidad”.[4]

Por lo tanto se puede deslindar la diferencia que existe entre desarrollo económico y crecimiento económico. El primero se refiere a “la capacidad de países o regiones para crear riqueza a fin de promover y mantener la prosperidad o bienestar económico y social de sus habitantes”[5]. Podría pensarse al desarrollo económico como el resultado de los saltos cualitativos dentro de un sistema económico facilitado por tasas de crecimiento que se han mantenido altas en el tiempo y que han permitido mantener procesos de acumulación del capital. Evidentemente que los saltos cualitativos no se dan exclusivamente si se dan acumulaciones cuantitativas de una única variable, pues los saltos pueden ser incluso de carácter externo y no solo depender de las condiciones internas de un país. En cambio el crecimiento económico se asume como: “el aumento de la renta (también denominado ingreso nacional) o valor de bienes y servicios finales producidos por una economía (generalmente un país o una región) en un determinado período.”[6]  A grandes rasgos, el crecimiento económico se refiere al incremento de ciertos indicadores, como la producción de bienes y servicios, el mayor consumo de energía, el ahorro, la inversión, una balanza comercial favorable, el aumento de consumo de calorías per cápita, etc. El mejoramiento de estos indicadores debería llevar teóricamente a un alza en los estándares de vida de la población. Pero no siempre es así pues  existen factores que interviene y están relacionados con  la equidad y la distribución per cápita de los mismos. Es por ellos que puede existir un país con un crecimiento económico muy favorable y no exhibir un desarrollo económico social.


[1]  DE DIOS MARTÍNEZ, Ana.  (2001). Ob. cit., p.4.

[2]  Ibídem, p 4.

[3] NÁJERA MARTÍNEZ,  Eusebio.  Desarrollo local y educación. Hacia las pedagogías de la nueva ciudadanía. http://es.scribd.com/doc/13477/Desarrollo-local-y-educacion

[4] Sorhegui Ortega, Rafael y León Segura, Carmen Magaly.  ¿Es viable el desarrollo local en Cuba?.

[5] “Definiendo el desarrollo”, John Cajas Guijarro, Rebelión.org, noticia.php?id=128304, Mayo 2011.

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11 Responses to El desarrollo en el contexto regional

  1. MAR says:

    Muy bueno el blog y la sistematización sobre desarrollo local y/o regional; no sé si llegué a mandarte un trabajo de Francisco Alburquerque. OIT. Buenos Aires, (Octubre de 2004) y otro de José Augusto Rosero, (Febrero de 2009), están a tu disposición.

  2. Lissete says:

    Considero que las ideas que trasmites son interesantes, lo difícil es lograr que estas ideas se perciban de forma participativa por parte de los actores locales que articulan en localidades urbanas o rurales. La articulación de los enfoques de población y su desarrollo propicia espacios de intercambio de alta pertinencia. Entonces, le sugiero aplicar estos presupuestos en las valoraciones que realizas, desde la pespectiva que lo regional, territorial, local y comunitario son categoría que se complementa y la diversidad en estos análisis facilita calidad en la utilización de la inclusión de la población para un desarrollo sostenible coherente, con su realidad sociocultural actual.

    • Doctora Lissete, muchas gracias por su comentario. Es de mucho valor, pues promueve reflexiones importantes. Lo tendré en cuenta en los próximos análisis sobre el tema. Le agradezco por el tiempo que ha dedicado a leer el blog y hacer dicho comentario. Saludos y muy buen fin de semana.

  3. Odalys Queipo Jorrín says:

    Para aspirar a un desarrollo en nuestro país es necesario incentivar el desarrollo local.

  4. Mabel says:

    Es importante que se esté tratando sobre este tema

  5. Dalys says:

    Muy interesante,siempre es un gusto contar con profesionales como usted,exitos.

  6. Rogelio says:

    Muy interesante. Estoy seguro que será muy útil para otros profesionales de Cuba y el mundo. Éxitos en su labor profesional.

  7. Me gustaría que se debatiera sobre los conceptos: Desarrollo regional y/o local.

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